http://www.youtube.com/watch?v=o3g66FRUYww&feature=related
Este video se trata de los procesos del cerebro en percibir las imágenes y plantea la pregunta ¿Ver es creer? Según el video, la respuesta no es clara. Enfocando en las ilusiones ópticas, analiza las ilusiones y cómo funcionan en nuestras cabezas, proponiendo que muchas veces el cerebro construye una visión y que los ojos y el cerebro funcionan separadamente. Se explica esta teoría a través de una ilusión mágica en que el mago lanza una pelota arriba y abajo unas veces, pero la detiene la mano en el último lanzamiento. Parece que la pelota se desaparece, pero es un truco del cerebro, porque el cerebro intenta predecir el movimiento de la pelota aunque no ocurra. El cerebro espera que la pelota vaya a estar lanzada, entonces manda las imágenes de la pelota a los ojos. Al ver el truco más cuidadosamente, se ve que de hecho el mago no lanza la pelota.
En los niveles de conocimiento que discutimos el primer día de clase, identificamos la visión como el primer paso al conocimiento. Tomamos lo que vemos a través de la visión y lo usamos para llegar a mundo intelectual. Hay que tener luz y visión para percibir, interpretar y racionalizar. ¿Qué pasa entonces si la visión puede estar engañada por el cerebro y la percepción viene de adentro? La visión ya no ilumina la mente, sino confunda la mente. La fantasía cree percepciones falsas.
La memoria juega un papel importante y contradictoria en este proceso también. Al principio, nuestra memoria nos falla. Al ver la repetición del lanzamiento de la pelota, es la memoria que crea la expectativa falsa que nos engaña. Pero al otro lado, aunque percibamos que la pelota se ha desaparecido, nuestros lados razonables nos convencen que es imposible, porque la razón y la memoria funcionan juntas. Este conflicto que nuestra percepción y razonamiento nos queda confundidos porque sabemos de nuestras experiencias que la pelota no puede desvanecerse. Entonces, la razón, o una forma de alto conocimiento, no necesariamente viene de una percepción, sino unas colecciones de percepciones. Guardadas en la memoria, las percepciones colectivas guían la razón y crean un sentido de lo posible y lo imposible. Usando esta razones, podemos creer o no creer las percepciones siguientes.
Las reacciones emocionales de confusión y encanto tras la ilusión ocurren porque hay una falta de conocimiento. La ilusión nos queda emocionados cuando no sabemos cómo o por qué funciona la ilusión. Es decir que estas reacciones son parte del proceso de conocimiento medieval. Cuando sepamos el truco de la ilusión, ya no nos queda confundidos ni emocionados porque el conocimiento supera y suaviza las emociones.
Los procesos de los conocimientos de la Edad Media todavía pueden ser aplicados hoy a cómo percibimos las ilusiones. La percepción es la base del conocimiento y produce la fantasía. La razón nos ayuda interpretar la fantasía y nos guía al conocimiento. Cuando lleguemos al conocimiento, ya no sirven las emociones, porque lo racional supera sobre lo emocional. Aunque el cerebro puede engañar a los ojos, también nos sirve para racionalizar las percepciones.
Aristóteles ya decía que no hay conocimiento sin una sensación previa, que los sentidos exteriores eran la base de nuestra percepción y luego conocimiento del mundo. Descartes, en plenos siglo XVII, quiere desconfiar en los sentidos exteriores, especialmente de la vista, aunque curiosamente es una visión la que le hace despertar sus teorías. Busca la racionalidad plena de las cosas, solo aquello que derive de un lógica altamente conceptual, que supere las ilusiones que nos transmiten a menudo los sentidos. Con ello y su duda sistemática crea su método racional, que inaugura la filosofía moderna. Pone en cuestión la validez de esa fantasía, de la imagen sensible que recibimos, y sospecha de ella antes de comprenderla y aceptarla, y solo si se cumplen unos criterios de racionalidad. Qué interesante el modo en que explicamos cómo conocer el mundo y cómo realmente estos métodos hacen que lo percibamos y comprendamos de una u otra manera.
ResponderEliminarMe encanta este vídeo, Lauren!! Es muy interesante la cuestión de si existe un modo de conocer el mundo que realmente sea superior a otros modos,o no. Lo que hemos estudiado en la clase hasta ahora sugiere que la visión sería este modo superior, pero el vídeo nos hace dudar de eso. Adema's, la idea de que el cerebro influye los ojos en vez de viceversa conecta muy bien con lo que leemos en lo sonetos de Gongora, especialmente en la tercera estrofa del "Soneto VIII" cuando dice:
ResponderEliminarAusente, en la memoria la imagino;
mis espirtus, pensando que la vían,
se mueven y se encienden sin medida
El soneto será de Garcilaso, Giselle. Si es que a estas horas de la madrugada todos los gatos son pardos...
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